El Gobierno tiene a favor el colchón de divisas acumulado durante 2026. El Banco Central consiguió aumentar las reservas y cumplió anticipadamente su objetivo anual de acumulación. Ese stock le entrega a Economía margen para afrontar pagos si otras fuentes fallan, aunque utilizar reservas para cancelar deuda reduciría justamente una de las variables que el mercado observa para determinar la capacidad de pago argentina.
La estrategia de Caputo queda así condicionada por una carrera entre los vencimientos y la posibilidad de volver a conseguir crédito a tasas aceptables. Si el riesgo país baja y las condiciones internacionales mejoran, el Tesoro podrá refinanciar una porción mayor de los compromisos. Si eso no ocurre, deberá profundizar la colocación de Bonares, recurrir a organismos y utilizar otras fuentes de dólares.
El Presupuesto 2027 muestra que Economía ya comenzó a prepararse para ese segundo escenario. Caputo pasó en pocas semanas de proyectar USD 5.000 millones a USD 11.000 millones de Bonares y no incorporó como fuente base una nueva emisión de Globales. Con más de USD 20.000 millones de compromisos solamente el próximo año, las reservas quedan como el respaldo final de un programa financiero que necesita atravesar su etapa más exigente sin una reapertura barata de Wall Street.