El Ministerio Público no sólo rechazó la operación contra Mariaca, negó que existiera cualquier vínculo con Marset, sino que el fiscal de mayor antigüedad, Luis Montaño, asumió el cargo de manera interina. El reemplazo está previsto así en la ley del Ministerio Público.
Sin embargo, el ministro de Gobierno, Marco Oviedo, o sea, el gobierno de Rodrigo Paz, adelantó que emitirá un decreto y será el ejecutivo el que digite el nombre del nuevo fiscal general. Es decir, que detuvo a Mariaca sin proceso judicial, y pretende reemplazarlo de manera inconstitucional. La facultad de designar a un fiscal general la tiene el Congreso, la Asamblea Plurinacional y, desde España, donde está de visita, el vicepresidente Edmand Lara, le advirtió al presidente Paz que “no puede designar discrecionalmente a miembros del Poder Judicial”.
Nada parece importar. El ministro Oviedo fue aún más lejos: no descartó que se extradite a Mariaca y algunos otros detenidos a Estados Unidos, lo que sería una especie de secuestro. Son más y más evidencias de que el auspiciante del golpe institucional es el gobierno de Donald Trump. Interviene en las elecciones de casi todos los países de América; marca funcionarios, quitándoles la visa, alardeó este jueves que se quedará con las reservas petroleras de Venezuela y trata de sacar, como sea, a su peón de ultraderecha, Cerimedo, del penal de Chonchocoro.