En cuanto a la realidad de la mayoría de los cesanteados, se supo que no solo continúan sin percibir dinero por parte de la empresa, sino que tampoco consiguen trabajo. "Muchos superan los 40 o 50 años, edades en las que se vuelve casi imposible que alguien nos emplee en un momento donde prima la exigencia de juventud y conocimientos tecnológicos", señalaron. Los ex empleados indicaron además que tienen plazo hasta noviembre para iniciar las demandas formales por despido arbitrario.
Sin embargo, son conscientes de que se tratará de un proceso tedioso: "Nos informaron que poder cobrar la indemnización y el sueldo de agosto nos llevará al menos dos años". "Lo que hicieron al despedirnos a todos era algo que jamás imaginamos. Veíamos por los medios nacionales cómo cerraban empresas en distintas provincias todos los días, pero hasta que no te toca, no te entra en la cabeza. A un mes de lo ocurrido, todavía no podemos creerlo, sobre todo porque nadie nos garantiza nada", manifestaron cuatro de los afectados en diálogo con el cronista de NORTE.