Esta disposición publicada en el Boletín Oficial de la Ciudad disparó la controversia en la comunidad LGBT+, sobre todo en el ámbito de las redes sociales.
Aunque todos se posicionen contra una Iglesia que históricamente avasalló sus derechos, un grupo se mantiene más intransigente respecto de mantener la fecha prevista del 7 de noviembre, pero otro aduce razones estratégicas y políticas para aceptar la postergación: la llegada del Papa fijará allí la atención mediática y los habituales apoyos políticos también estarán en otra sintonía. Y observa que no hay razones homofóbicas en el pedido de postergación, sino cuestiones operativas y sobre todo de seguridad propias de la presencia de un jefe de Estado extranjero. Hay también quienes recuerdan que el año pasado la fecha se modificó para que no coincidiera con el Día de la Cultura Afro.
La Ciudad, en tanto, ratificó que una eventual movilización por el Orgullo el 7 de noviembre no contará con el apoyo de infraestructura a la que está obligada por ley, que incluye escenario, seguridad e higiene, entre otras cuestiones operativas.
Así, la fecha del Orgullo 2026 sigue siendo un motivo de controversia: el final no está definido. Las negociaciones entre el Gobierno porteño y la COMO están estancadas y se evalúa la mediación de la Defensoría del Pueblo para zanjar la situación.