Además, especificaron que la actividad que se encuentran realizando en Tierra del Fuego “consiste en el despliegue de una comitiva reducida, de instructores y especialistas que concurren a esta zona naval para dictar y recibir talleres teóricos, como así también para intercambiar técnicas”.
Sin embargo, expertos en el área de Defensa especifican que un convenio técnico de 2017 no puede suplir ni tiene rango suficiente para saltarse el aval que, por ley, debería realizarse desde el Congreso para que esas tropas ingresen al país. A la vez, no explican si esos marines son rotativos, si se entrenan ellos o si entrenan al personal local y no ponen a disposición el instrumento jurídico del que hablan, con el que justificarían el ingreso de las tropas.
Por otra parte, también vinculado a Malvinas, antes de que el Gobierno argentino envíe al Congreso la ley de “defensa de la soberanía nacional”, para sancionar empresas que desempeñen allí sus tareas, desde el Reino Unido publicaron una guía oficial para proteger a las empresas de las sanciones del gobierno argentino y aseguraron que ellos respaldan “toda actividad económica legítima en las Islas”.
Se trata de un documento que llamaron “Hacer negocios con las Islas Malvinas”, y que fue elaborado por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del gobierno de Reino Unido. Allí descartaron que la Argentina tenga derecho a ejercer jurisdicción sobre las empresas que operan en ese territorio. Es decir, el conflicto sigue en ascenso.