Del mismo modo, para Milei y Caputo la morosidad récord es un problema del aumento temporal de las tasas en 2025 durante los meses de turbulencia financiera preelectoral y no del atraso de los salarios reales. Por eso, como el FMI, descargan el asunto en los bancos y no consideran que exista la necesidad de implementar algún tipo de política pública, a diferencia de lo que la oposición planteó ayer en el Congreso.
En su visita a Argentina de fines de julio pasado, la titular del organismo, Kristalina Georgieva, había advertido sobre la cuestión de la irregularidad inédita en la cartera familiar al alertar que se puede lograr "la creación de mejores condiciones financieras para aquellos que toman préstamos". "Algunos bancos han acumulado préstamos en mora, más altos, y hay que gestionarlo", agregó entonces, mientras que en un comentario posterior hecho en su blog oficial señaló el problema del pluriempleo en el país.
Ahora, el FMI parece minimizar la propia preocupación que había expresado un mes y medio atrás. Y, justo cuando la materia domina cada vez más la agenda pública y parlamentaria, evita apuntar a que se trate de un tema de ingresos, pese a que la mora familiar se quintuplicó desde que asumió la administración libertaria.