Lula y Bolsonaro son los únicos dos candidatos a presidente que según todas las encuestas se mantienen competitivos –entre 13 habilitados en la elección– y pasarían al segundo turno. También se elegirán los nuevos gobernadores en 26 estados y el distrito federal de Brasilia más dos tercios de los senadores y la totalidad de los diputados federales donde el PT no tiene mayoría propia en ambas cámaras.
En el estado de San Pablo, el actual gobernador y exministro de Infraestructura de Jair Bolsonaro, Tarcisio de Freitas, reelegiría con el 56 por ciento de los votos con una luz notable sobre Fernando Haddad (37 por ciento). La misma encuestadora Datafolha, da una paridad casi absoluta para la elección de presidente en el mismo distrito donde Flavio solo supera a Lula por 39 a 38 por ciento. Tratándose del estado más poblado del país (21,48 por ciento), la comparación entre candidaturas es elocuente. Si el presidente –hasta ahora en empate técnico– ganara o perdiera por poco en el estado, sus chances de cumplir un segundo mandato crecerían de manera ostensible.
En todo el territorio paulista viven 46,17 millones de habitantes, casi el equivalente a toda la Argentina. Solo en la capital y su área metropolitana la población supera los 22 millones de personas y en esta ciudad vive la mitad.
La victoria en primera vuelta en la que Lula confía se apoya en sus últimas medidas, los traspiés diarios, las denuncias de corrupción sobre Bolsonaro que se amplifican por las redes sociales donde su familia supo hacerse fuerte en 2018 y un líder revitalizado que se mostró activo en el tramo final de la campaña electoral. El próximo 27 de octubre cumplirá 81 años. Su edad biológica no se compadece con su manera de actuar.