También se tomó la camiseta con el último tiro libre al borde del área que se fue muy por arriba del travesaño.
Con el pitazo final del chileno Fernando Véjar, quien le regaló sus tarjetas con las que arbitró, el estadio se rindió a los pies de Leo y todos los jugadores, compañeros y rivales, lo fueron a saludar mostrando su eterno respeto.
Gracias Leo por tanto fútbol a lo largo de más de 20 años representando al país. Gracias por tu fútbol, tu pasión y tu amor. Gracias por demostrar que siempre se puede y nunca hay que bajar los brazos. Perdón por tan poco. Sos eterno.