Más temprano, durante la movilización, se observaron pancartas con consignas de respaldo al Gobierno y mensajes críticos hacia Estados Unidos, entre ellos llamados a “respetar a Colombia” y expresiones de apoyo a la gestión de Petro. Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Colombia había emitido horas antes una alerta de seguridad para sus ciudadanos, en la que recomendó evitar las manifestaciones ante el riesgo de posibles episodios de violencia. Sin embargo, no se reportaron incidentes de gravedad.
Las manifestaciones se replicaron en otras ciudades como Cali, Medellín y Cúcuta. En esta última, ubicada en la frontera con Venezuela, la movilización tuvo un componente simbólico cuando un grupo de manifestantes marchó hacia el Puente Internacional Simón Bolívar. Allí, colombianos y venezolanos cosieron ambas banderas y entonaron los himnos de los dos países, en un gesto de respaldo a la soberanía regional y de rechazo a las presiones de Washington.
Las movilizaciones se produjeron pocos días después de la operación militar de Estados Unidos, una intervención que el Gobierno colombiano rechazó públicamente. Las tensiones bilaterales se intensificaron además tras declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien lanzó duras críticas contra Petro y no descartó una eventual acción similar en Colombia.
Desde el Palacio de Nariño, el gobierno respondió con una nota diplomática de protesta y promovió la movilización como una muestra de respaldo popular. En ese marco, Petro insistió en que el diálogo debe prevalecer como herramienta central de la política exterior colombiana y latinoamericana. Gracias a él, “Colombia puede dormir tranquila”, concluyó el mandatario.