Desde la firma señalaron que el repliegue en Munro responde a una estrategia más amplia. “El cierre refleja la estrategia en curso para mejorar la rentabilidad y la eficiencia operativa y del capital en toda la red global de manufactura”, indicaron desde la conducción de la empresa, al justificar la decisión que impactó de lleno en el empleo industrial del Conurbano.
En la misma línea se expresó Sylvia Wilks, directora de la cadena de suministro de la compañía. “Gestionar eficazmente los costos a lo largo de nuestra cadena de suministro es fundamental para generar valor para los clientes, al tiempo que nos permite priorizar inversiones que modernicen los activos físicos y mantengan las operaciones eficientes, resilientes y preparadas para el crecimiento futuro”, sostuvo la ejecutiva.
Desde la filial regional también destacaron el perfil exportador del nuevo polo productivo. Romina Broda, vicepresidenta para América Latina, afirmó que Argentina cuenta con una materia prima clave para el negocio. “Tiene la mejor papa del mundo”, aseguró, al tiempo que explicó que el 90% de la producción de la planta marplatense está destinada a mercados externos, con Brasil como principal destino.
La nueva fábrica fue construida sobre un predio de 18 hectáreas y cuenta con una capacidad anual para producir 120.000 toneladas de papas prefritas congeladas, además de 4.200 toneladas de puré en escamas y 1.750 toneladas de fécula de papa. En ese complejo trabajan entre 250 y 300 personas, y la empresa ya anticipó que evalúa invertir otros US$ 130 millones en los próximos años para ampliar la operación.