“Estos datos no son sólo números, sino el reflejo de una década de erosión salarial que impacta directamente en la dignidad laboral y la sustentabilidad del sistema universitario” señaló un documento elaborado por el Laboratorio del Salario de la Docencia Universitaria (LSDU) que analizó también el deterioro del poder acumulado durante los últimos tres mandatos presidenciales.
Si se observa lo sucedido en el gobierno de Mauricio Macri la pérdida salarial equivale a 12,0 salarios actuales. Dicha administración dejó un piso que no pudo ser recuperado durante el mandato de Alberto Fernández, equivalente a 21,2 salarios actuales. Luego, durante tal gobierno la pérdida fue de 5,1 salarios actuales, que al cierre del mandato dejó un nivel de pérdida equivalente a 11,7 salarios actuales. Por último, en lo que va del gobierno de Javier Milei se acumula un recorte equivalente a 8,7 salarios actuales. En otras palabras, la pérdida salarial acumulada entre 2015 y 2025 supera los 57 salarios actuales, “una verdadera masa salarial resignad, sin considerar aún las pérdidas asociadas a los aguinaldos”, explicaron desde el centro de investigación.
Sobre la evolución puntual en la actual administración libertaria puntualizaron que “durante los primeros dos meses del gobierno de La Libertad Avanza (LLA) el poder adquisitivo del salario sufrió un desplome significativamente mayor que el registrado en las dos administraciones anteriores. La recomposición salarial posterior —entre febrero y octubre de 2024— fue lenta y discontinua, recuperando apenas 7 puntos en 9 meses. Esa recuperación parcial se interrumpió luego con una nueva caída, que perforó nuevamente el mínimo alcanzado al inicio del mandato”, detalló el documento al que accedió este medio.
En este esquema, para sostener simplemente el poder adquisitivo de noviembre de 2023, sería necesario un incremento en torno al 50% mientras que para que el salario vuelva a alcanzar el poder adquisitivo que tenía hace diez años (es decir, en noviembre de 2015), sería necesaria una recomposición superior al 95% ya que, como se desprende del informe, el poder adquisitivo de la docencia universitaria se encuentra actualmente en el peor nivel de toda la serie.
Ni para la canasta básica
El documento del LSDU analizó también el derrotero de los salarios en comparación con las posibilidades de acceso a la canasta de bienes y servicios básicos, es decir, cuántas horas de docencia universitaria son necesarias para que un docente no sea pobre en términos de ingresos. Los resultados exhibieron que numerosos cargos con dedicaciones de 40 horas semanales se encuentran por debajo de la línea de pobreza definida por el INDEC.
Entre los ejemplos analizados aparecen Ayudante de 1era. con dedicación exclusiva y 20 años de antigüedad, ($1.242.887), Jefe de trabajos prácticos con dedicación exclusiva y 15 años de antigüedad, ($1.264.858), Profesor adjunto con dedicación exclusiva y 10 años de antigüedad ($1.299.251), Profesor asociado con dedicación exclusiva y 5 años de antigüedad ($1.284.442) y Profesor titular con dedicación exclusiva ($1.250.305) que no logran superar la canasta básica total para un hogar tipo 2 (compuesto por dos personas adultas y dos menores) en torno a $1.300.000.
Por último, “la tendencia general del período muestra una pérdida sostenida del poder adquisitivo del salario de la docencia universitaria, y desde el inicio de la gestión actual, la pérdida salarial acumulada ya equivale a 8,7 salarios actuales”, concluyó el informe.