Las autoridades aclararon que se trata de focos diferentes a los que permanecían activos la semana pasada, aunque el impacto ya es significativo: el fuego consumió más de 35 mil hectáreas en la región.
En el operativo participan cerca de 500 personas, entre brigadistas, bomberos y personal especializado en manejo del fuego, que trabajan de manera articulada. A esto se suma el apoyo aéreo con helicópteros hidrantes y un avión que sobrevuela la zona para relevar el avance del incendio y definir estrategias.
Mirantes también advirtió sobre un posible escenario aún más complejo si las condiciones no mejoran. En caso de que los vientos mantengan la misma dirección, existe preocupación por un eventual avance de las llamas hacia la ciudad de Esquel, lo que mantiene en alerta a las autoridades provinciales y nacionales.