En Cholila la situación es crítica. Durante la noche del domingo el cielo se tiñó de naranja: dos focos atenazan esta localidad chubutense, uno por el sector del Cañadón del Blanco, que avanza desde la zona de Epuyén; otro desde el parque Los Alerces, que ya afectó la zona de Villa Rivadavia -paraje que forma parte de Cholila- y poblaciones rurales cercanas.
Daniel Nataine, poblador de Villa Rivadavia, contó a Página/12 que el miércoles pasado el incendio en la zona estaba controlado, pero un conjunto de factores climáticos empeoraron la situación. “Este incendio se inició por un fenómeno natural, pero el desarrollo trágico es responsabilidad de la institución que tiene que proteger el bosque nativo y el patrimonio, que es Parques Nacionales”, advirtió. Mientras miraba arder los dos cerros que rodean la Villa --el cerro La Momia y el cordón de la Estancia Los Murmullos--, enfatizó que la situación que se vive en Los Alerces también es producto de “la política del gobierno nacional de desfinanciamiento del Servicio del Manejo del Fuego, falta de personal, de recursos y de concientización sobre el ambiente, porque tenemos un presidente que niega el cambio climático”.
Natanie destacó el trabajo de los brigadistas y contó que con el apoyo de los pobladores lograron salvar la mayor parte de las viviendas y campings de la zona, aunque dijo que “el daño causado por el fuego es irrecuperable desde el punto de vista ambiental, material y turístico”.
Este lunes el incendio se encontraba a menos de tres kilómetros del Cholila. En esta localidad chubutense no hay agua y hubo cortes de luz intermitentes. Muchos de los campos que rodean el pueblo ya se quemaron. Algunas familias decidieron evacuar a niños, niñas y personas mayores, pero no hay un plan de evacuación oficial. Los vecinos autoconvocados advirtieron que “la magnitud del fuego genera un escenario de profunda angustia e incertidumbre en la comunidad. Vecinas y vecinos atraviesan horas desesperantes, con información escasa y sin presencia ni asistencia suficiente por parte del Estado en sus distintos niveles: municipal, provincial y nacional”.
“Estamos combatiendo el incendio con ayuda voluntaria de brigadistas autoconvocados, cuadrillas que se arman de vecinos, es todo autogestivo. Por supuesto que están los bomberos de distintas jurisdicciones, pero no dan abasto”, contó a Página/12 Melina, vecina de Cholila. “El Estado está ausente en Cholila, que es la situación emergente, como lo estuvo en Puerto Patriada en las semanas que pasaron”, agregó.
Ante la ausencia de recursos estatales, los vecinos convocan voluntarios para combatir el incendio. También piden elementos como bombas de agua, mangueras, motosierras y machetes.
Los vecinos destacaron “el enorme trabajo de bomberos y brigadistas que han llegado desde distintos lugares para combatir el fuego. Su labor es incansable y valiente”, pero advirtieron que “los recursos no alcanzan frente a la dimensión del incendio”. “Ante la falta de respuestas acordes a la gravedad del momento, la propia comunidad se organiza para hacer frente a la emergencia. Hay vecinos y vecinas colaborando en tareas de apoyo, cocinando para quienes combaten el fuego, asistiendo en la logística y ayudando en todo lo que está a su alcance”, sigue el comunicado.
Las condiciones climáticas son adversas para combatir el fuego. Además de atravesar una sequía histórica, las temperaturas son elevadas y hay ráfagas de viento que superan los 50 kilómetros por hora. El humo hace que la visibilidad de las zonas afectadas sea nula. Según relató Mirantes, esto implica un riesgo para los pilotos que comandan los aviones hidrantes, de modo que la lucha contra el fuego debe concentrarse en las cuadrillas terrestres.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que este martes podría haber ráfagas de viento que pueden llegar a los 70 kilómetros por hora y que para el fin de la semana se espera un aumento de la temperatura, con máximas que rondarán los 32 grados, y tal vez algunas lluvias aisladas.