Mientras el personal policial continuaba con las actuaciones administrativas y de resguardo de los primeros demorados, otros adolescentes regresaron al lugar con intenciones de continuar con las carreras ilegales. Esa situación derivó, cerca de una hora y veinte minutos después, en la colisión fatal que terminó con la vida de los dos menores, agrega el parte oficial.
Las pericias técnicas y actuaciones judiciales se encuentran en curso para determinar con precisión las circunstancias del siniestro y las responsabilidades del hecho. La tragedia vuelve a poner en foco el riesgo extremo de las picadas clandestinas, una práctica que sigue cobrando vidas jóvenes y dejando una profunda huella en comunidades enteras.