Pero en rigor, lo que intentará será unificar el discurso de respuestas oficiales frente a cualquier controversia. No por nada fue lanzada luego de los contradictorios relatos que el Gobierno intentó sembrar en torno al alejamiento de Marco Lavagna.
Sobre la escandalosa renuncia del extitular del Indec se dieron múltiples versiones, cuyas contradicciones fueron in crescendo según el funcionario que hablase con el periodismo mileísta: que Lavagna ya había acordado su renuncia, que lo echaron, que quería publicar el nuevo índice de inflación, que no quería, que había creado un índice paralelo para perjudicar al Gobierno, que el Gobierno quiere un nuevo índice, etcétera.
Con tono rimbombante y ceremonioso, la nueva vocería de la vieja vocería del exvocero que controla el discurso oficial dice estar llamado a “combatir la desinformación brindando más información”.
“Todo lo contrario a lo que los sectores políticos vinculados a la izquierda hacen cuando gobiernan, donde buscan censurar a los opositores tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales”, agrega sin poder contener la pulsión libertaria de incluir al socialismo en cualquier excusa.
El texto intenta dejar claro que la apertura de Respuesta Oficial es para “sumar una voz”, que en su criterio sería algo así como “lo contrario a la censura”. Y por si faltara un aporte más a la confusión general, resalta que la nueva cuenta de X existe “para que la desinformación no quede sin respuesta y para que la verdad vuelva a ser información”.