De acuerdo con Fundación Capital, la inflación de febrero se ubicaría en torno al 2,6% mensual y en marzo escalaría al 2,8%, impulsada por una mayor inercia inflacionaria, la suba en los precios de la carne y el impacto de los componentes estacionales y regulados. Con estas proyecciones, el IPC acumularía un alza del 8,5% en el primer trimestre, ligeramente por encima del 7,9% registrado en el mismo período de 2025, año que cerró con una inflación anual de 31,5%.
Uno de los factores centrales detrás de esta dinámica es la evolución de la carne. El valor del novillo aumentó en promedio 7% durante febrero y acumula un salto del 37% desde noviembre en el mercado de Cañuelas. Históricamente, este tipo de incrementos se traslada a los precios al consumidor de manera gradual pero sostenida.
De hecho, el rubro carnes y derivados del IPC avanzó en promedio 6% mensual entre noviembre y enero (20% acumulado) y se estima que podría aportar entre 0,8 y 1 punto porcentual a la inflación de febrero y marzo de 2026.
A esto se suman los ajustes en servicios regulados, que establecerían un piso de 0,7 puntos para la inflación de febrero y de 0,4 puntos para marzo. En febrero, el gas registró una suba del 12,5% y el agua del 4%, incremento que se repetiría el mes siguiente.