La Unión Transitoria de Empresas está encabezada por la estatal china Gezhouba junto a los socios argentinos Eiling e Hidrocuyo que participaron desde el inicio del emprendimiento. En las últimas semanas comenzó a circular la versión de que los socios locales podrían salir del consorcio y que la obra quedaría exclusivamente bajo control chino.
Sin embargo, fuentes al tanto de la negociación aclararon a LPO que esa interpretación es prematura. Según explicaron, el documento que está por concretarse es un memorando de entendimiento que reconoce los deslizamientos, fija el esquema de compensaciones económicas y abre la posibilidad de ajustes internos en la composición societaria durante 2026, algo habitual en megaproyectos de infraestructura.
"No existe una cláusula automática que obligue a la salida de empresas argentinas ni está previsto el ingreso de nuevos socios", afirmo la fuente consultada.
El trasfondo excede lo contractual. Para China, las represas representan su obra insignia en el exterior y un símbolo del despliegue global de su financiamiento estatal. Para Argentina, la reactivación genera una tensión inesperada con la Casa Blanca, que MIlei busca amortiguar con gestos de alineamiento exagerado y personal con Trump.