La medida impulsada por Aranguren en 2016 tenía como objetivo que los consumidores puedan consultar las variaciones diarias del precio de los combustibles en todo el país. El sistema se actualizaba cada una hora y ofrecía “información amplia, cierta, clara, veraz y detallada de los precios vigentes en tiempo real”, según detallaba la normativa de hace diez años.
El sistema consistía en una actualización de los precios a partir de la información que realizaban los comercializadores en tiempo real. De este modo, los consumidores podían registrar el precio de comercialización minorista de las naftas y gasoil grado 2 y 3 en cada boca de expendio. Incluso contemplaba un canal de denuncias para que los consumidores notifiquen la falta de información o sobre diferencias entre los precios informados y los verificados en las bocas de expendio.