Ante la creciente cantidad de reclamos, la FIFA emitió una respuesta oficial para defender el sistema utilizado. El ente aseguró que los mapas publicados previamente eran simplemente “indicativos” y tenían como única función orientar a los aficionados sobre las zonas aproximadas de cada categoría.
Según explicó el organismo, esos esquemas no buscaban representar de forma exacta la distribución final de cada asiento, sino ofrecer una referencia general sobre la localización de los distintos tipos de boletos dentro del estadio. Sin embargo, la explicación no convenció a gran parte de los afectados, quienes sostienen que la comunicación fue confusa y poco transparente desde el comienzo. “Uno siente que no puede confiar en ellos. Todo cambia constantemente: el proceso, los asientos, los mapas”, disparó otra compradora afectada, Kiara Gilmore.
Con la expectativa global en aumento, el ente rector enfrenta presión para ofrecer respuestas más claras y garantizar transparencia en los próximos procesos de venta. Mientras tanto, la polémica sigue creciendo y amenaza con empañar parte de la previa de una Copa del Mundo que aún ni siquiera comenzó.