Hoy, ese rencor encuentra una ventana. Sturzenegger se posiciona como el técnico confiable ante Washington. Su paso por el MIT le abre puertas. En el Fondo lo escuchan. En conversaciones privadas, Sturzenegger se adjudica haber destrabado el acuerdo con el FMI, que venía demorado desde enero.
No parece casualidad que al anunciar el acuerdo en Washington, la titular del FMI, Kristalina Georgieva, haya subrayado la suba de la inflación como un tema negativo. "Vamos a tratar el dato de la inflación en la reunión con Caputo", dijo Georgieva a la prensa.
"Federico suma puntos cada vez que Toto queda expuesto", afirmó a LPO un funcionario que conoce bien la dinámica del área económica.
De hecho Sturzenegger empezó a moverse con más intensidad en los últimos días. Mas allá del cerco mediático que impuso Karina Milei a los funcionarios del Gobierno, el ministro desrelugador multiplicó los contactos con periodistas de confianza. Llama, comenta, baja línea. Nunca en público. Pero busca instalar su mirada y, al mismo tiempo, marcar diferencias con el enfoque del Palacio de Hacienda sin exponerse directamente.