Por su parte, Fabián Córdoba, uno de los trabajadores despedidos, relató su angustiante situación: "Trabajé en el sector de la prensa, pero iba al sector donde me necesitaban. No cobramos nada, necesito juntar la plata para los remedios. Mis hijos no me pueden ayudar; mi mamá y mis hermanos me dan una mano, pero no puedo pedirles más".
"Tengo un hijo de 13 años, una nena de 7, un varón de un año y medio y otro hijo en camino. Me parece muy injusto lo que nos hizo el dueño, habernos despedido de esa manera. Se cree impune, nos cerró la puerta y nos dijo: 'Arréglense como puedan'. Nos mandó el telegrama, nos pidió que siguiéramos trabajando y nunca nos pagó. Teníamos que venir y después salir a hacer changas porque no nos daba ni un peso. Es impresionante la impunidad que tuvo con nosotros", manifestó Carlos, otro de los despedidos.