El ébola es una enfermedad infecciosa grave. Se contagia por contacto directo con los fluidos corporales de otra persona sintomática y tiene una gran letalidad: según la OMS el promedio se ubica entre el 50 y el 60% de sus afectados.
Buena parte de la preocupación se debe a que aún no hay vacunas ni terapias comprobadas exitosamente contra la cepa Bundibugyo de esta enfermedad, lo que podría culminar con que se expanda en zona de recursos sanitarios limitados.
Los síntomas del ébola son fiebre, fatiga extrema, dolor muscular, dolor de cabeza y de garganta. Más adelante puede avanzar en vómitos, diarrea, erupciones cutáneas y disfunción hepática y/o renal. Finalmente puede provocar hemorragias internas y externas.