El fin de semana tampoco ayudó a descomprimir el escenario. El Poder Ejecutivo quedó en el centro de cuestionamientos de la oposición y de miles de seguidores de Carlos Alberto "El Indio" Solari luego de que no se habilitaran espacios como el Congreso o la Casa Rosada para realizar un homenaje al histórico músico tras su fallecimiento.
Las tensiones también tuvieron su correlato en el plano legislativo. Durante el debate en la Cámara alta, Patricia Bullrich exhibió capacidad de presión al abstenerse en la votación del pliego de Michelli. En distintos despachos interpretaron ese movimiento como una demostración de fuerza dentro del esquema oficialista. Desde el entorno de la secretaria general remarcaron que se trató de una decisión tomada porque la dirigente sabía que estaba en condiciones de hacerlo. Apenas un día antes, ambas habían compartido una reunión en el despacho de Karina Milei, acompañada por una fotografía difundida públicamente para desalentar especulaciones.
A pesar de los cuestionamientos internos y de los pedidos para que el jefe de Estado intervenga con mayor firmeza, en distintos sectores parece crecer una aceptación resignada respecto de su estrategia. La percepción predominante es que el Presidente seguirá administrando los equilibrios sin involucrarse directamente en cada una de las disputas.
Mientras la cúpula libertaria se prepara para volver a reunirse, en el oficialismo siguen observando cómo evolucionan las diferencias entre sus principales referentes y el margen de autonomía que conservan los distintos actores que integran la estructura de gobierno.