“Es una persona sobre la cual han ejecutado todos los encarnizamientos posibles”, agrega Rachid y cuenta que a eso se le suma que no puede elaborar duelo de su hijo muerto. “Ella se siente sumamente culpable, me dice que se quiere ir a encontrar con él”, relata.
“El sistema la quiere muerta”, dice Rachid en relación a la justicia jujeña y la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y agrega que Milagro Sala es la “rehén máxima del sistema para disciplinar a los dirigentes que puedan surgir a futuro, para que vean lo que les va a pasar si hacen lo que ella ha hecho: construir viviendas, construir centros de salud, escuelas”.
Pasó más de una década desde la detención de Milagro Sala cuando acampaba frente a la Casa de Gobierno de Jujuy. En el medio, pasaron 15 causas y varios debates orales y públicos. En ese tiempo, el máximo tribunal confirmó los 15 años de prisión efectiva por la causa “Pibes Villeros” y por otra sobre amenazas telefónicas a una comisaría del Barrio Alto Comedero en el 2014.
Pasó el gobierno de Mauricio Macri –aliado del exgobernador de Jujuy Gerardo Morales–, el de Alberto Fernández y ahora transcurre el de Milei. Muchos integrantes de la Tupac Amaru fueron detenidos con acusaciones similares a las de Milagro y ella es la única que sigue presa. Pasaron pedidos internacionales y pronunciamientos de Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de los Estados Americanos (OEA) que reclamó su “inmediata liberación”. Pasó el tiempo, pasaron los reclamos y Milagro Sala se va silenciando.