Aguirre también habló sobre los días posteriores al fallecimiento de su hija y el impacto que tuvo la investigación en su vida cotidiana.
“Estos días fueron un infierno, seis días encerrados sin hacer vida. Me llamaban del trabajo”, relató.
Además, pidió poder recuperar cierta tranquilidad luego de la exposición pública del caso: “Acá todos me conocen en Gesell, quiero caminar tranquilo. Soy un tipo de casa, laburante. Me levanto a las 5 de la mañana para ir a trabajar y traerle el pan a mis hijos”.