Mientras tanto, el expresidente del Partido Liberal, Jair Bolsonaro, cumple prisión domiciliaria por encabezar un intento de golpe de Estado contra Lula, por lo que quien se presentará en las próximas elecciones será su hijo Flávio.
En el acto junto a Bolsonario hijo, Milei determinó que el kirchnerismo es la “versión argentina del presidiario”, y comparó lo que él llama “el riesgo kuka” con lo que en Brasil sería “el riesgo Lula”. Además, exclamó que “la basura calva” no le permitió visitar a su “amigo injustamente encarcelado”. Antes de lograr pronunciar “basura calva”, dijo “basura calma”.
La fecha no es casualidad. En octubre de este año Brasil realizará sus elecciones presidenciales y los dichos de Milei buscan inclinar la balanza para que gane el partido bolsonarista, pese que Lula lleva la delantera. Días después del acto, en una entrevista televisiva Milei negó que sus ataques puedan compararse a la campaña post-mundial de fútbol que acusó a los argentinos de racistas. “Yo no ataqué a los brasileños. Yo fui en defensa de los brasileños de bien”, se justificó.