El atentado ocurrió el lunes 17 de agosto cerca del hotel Swissotel de Santa Cruz de la Sierra. En las inmediaciones del lugar, Beller fue interceptada por dos sicarios vestidos como repartidores de comida que le dispararon a quemarropa. La activista resultó con graves heridas en el tórax, cuello, brazo derecho y hombro izquierdo.
El avance procesal contra el consultor argentino tomó impulso tras peritarse su teléfono celular, una prueba validada por la Justicia pese a las objeciones de sus abogados. De acuerdo con los datos brindados por la investigación judicial y vertidos por la defensa de la víctima, en el dispositivo se hallaron chats de WhatsApp con mensajes explícitos sobre el hecho: "No digas a nadie. Pero nos vendió la amiga de Enrique, ¿te acordás? La Nadia. O la eliminamos ya o estamos jodidos. ¿Conocés alguien que pueda hacer el trabajo?".
La abogada defensora, Margarita Arce, intentó impugnar las pericias telefónicas argumentando que constituyeron una obtención ilegal de pruebas, al tiempo que sugirió la hipótesis de un "autoatentado".
Al ingresar a los tribunales bajo un amplio operativo de seguridad y vestido con chaleco antibalas, Cerimedo se declaró inocente, evitó dar explicaciones detalladas a los medios y rompió en llanto al manifestar el deseo de ver a sus hijos. No obstante, el magistrado consideró infundados sus reclamos de nulidad y ratificó la prisión preventiva.