Equipos de rescate y helicópteros militares continuaron el jueves la búsqueda de cientos de desaparecidos a lo largo de la frontera montañosa, después de que el torrente de agua y lodo, generado por el colapso del glaciar, arrasara varias comunidades. Cientos de personas fueron desplazadas en toda la región del Himalaya.
Las imágenes del desastre mostraron a personas huyendo antes de ser arrastradas por las inundaciones, que destruyeron edificios y puentes. En el distrito de Nuwakot, en Nepal, calles y viviendas quedaron cubiertas de lodo y escombros, mientras que en la prefectura de Shigatse, en el Tíbet, una carretera de doble carril junto al río quedó totalmente sepultada. Imágenes aéreas revelaron la formación y expansión de un lago en la frontera, y las autoridades advirtieron sobre el alto riesgo de rotura de la presa natural.
Lila Pieters Yahia, coordinadora residente de la ONU en Nepal, señaló que el gobierno nepalí movilizó a más de 30.000 efectivos de seguridad para operaciones de búsqueda y rescate. Más de 35 puentes y 40 kilómetros de carretera resultaron destruidos o dañados, dificultando el acceso a las zonas afectadas.
El Ejército nepalí rescató a más de 100 personas en helicóptero, y evacuó a quienes quedaron atrapados en instalaciones vinculadas al proyecto hidroeléctrico Trishuli. Decenas de heridos fueron trasladados a Katmandú para recibir atención médica y los equipos de rescate hallaron cadáveres a cientos de kilómetros río abajo, en el distrito de Chitwan.
La Cruz Roja de Nepal, según explicó su presidente Bishal Kumar Bhandari, orientó sus esfuerzos hacia la ayuda humanitaria a gran escala en los distritos afectados, tras finalizar las labores iniciales de rescate. Al menos 1.200 personas quedaron desplazadas de tres aldeas.
En el lado chino, un alud de lodo destruyó un edificio portuario y un aparcamiento de autobuses en el paso fronterizo de Gyirong, donde la profundidad del lodo superó el metro y medio. Las carreteras de acceso también resultaron dañadas y continúan los riesgos de nuevos deslizamientos y derrumbes por las lluvias.
El primer ministro chino, Li Qiang, llegó el jueves a Gyirong para supervisar las tareas de rescate, acompañado por 500 militares y paramilitares. Helicópteros militares sobrevolaron la zona para evaluar la magnitud del desastre y planificar posibles rutas de evacuación.
Las autoridades chinas advirtieron sobre el peligro de desbordamiento de un lago recién formado en la confluencia de los ríos Tsogyal y Purupqiangzangbu, que contenía ya 2 millones de metros cúbicos de agua el jueves por la mañana y podría recibir hasta 3 millones más en los siguientes días. El Ministerio de Recursos Hídricos de China alertó sobre el alto riesgo de rotura de la presa natural y la posibilidad de nuevas inundaciones.