Nuestra provincia tiene todo lo que necesita para desarrollarse y crecer. Tiene tierra, tiene agua, tiene madera, tiene producción, tiene gente capaz y trabajadora. No nos falta nada. Lo que nos falta es decisión política para apuntalar lo que ya tenemos.
Tenemos que mirar, sostener y ayudar de verdad a nuestros pequeños productores rurales, a nuestros industriales, a nuestros comerciantes, a cada emprendedor chaqueño que en tiempos de bonanza y, sobre todo, en tiempos de crisis, sostiene y defiende las fuentes de trabajo de miles de familias.
Hacia ellos tiene que haber una mirada especial del Estado. No discursos, herramientas concretas: crédito accesible, financiamiento, acompañamiento técnico, baja de presión impositiva y un Estado que esté presente y no que ponga palos en la rueda.
Los grandes proyectos de inversión son importantes. Y ojalá lleguen, ojalá inviertan y se instalen en nuestra provincia. Los celebramos. Pero no podemos, por mirar lo que puede venir, descuidar lo que ya tenemos y que no es poco.
Nuestros pequeños y medianos productores, industriales, comerciantes, junto al estado provincial son el verdadero motor de la economía chaqueña. Son los que generan trabajo genuino, el que dignifica, el que arraiga a la gente a su pueblo y no la expulsa.
Ese es el Chaco que queremos y por el que trabajamos: un Chaco productivo, con trabajo, con un Estado presente que defienda al que produce y al que trabaja.
Porque, como decía el General, gobernar no es otra cosa que crear trabajo.