Picardi sostuvo siempre que se contrajo una deuda insostenible por 57.100 millones de dólares y que los funcionarios sabían que era impagable. También planteó que burlaron la Constitución Nacional, las leyes y las normas que regulan la administración pública en materia de crédito para eludir controles. Según el fiscal, el gobierno de Macri utilizó argumentos falsos y engañosos sobre los objetivos de la operación y los usos que se les daría a las divisas (bajar la inflación, reducir la pobreza, crear empleo). No hubo dictámenes técnicos del Banco Central sobre el impacto en la balanza de pagos; se omitió un decreto del Poder Ejecutivo que diera transparencia y aprobara la operación, y tampoco se les dio intervención a la Jefatura de Gabinete ni al Congreso.
El fiscal mostró también que los imputados dieron un destino ruinoso a los fondos obtenidos, profundizaron un proceso de fuga de capitales y beneficiaron a grupos privados concentrados, todo en perjuicio del erario público. Esto incluía, según señalaba, “la posible obtención, en ese marco, de beneficios económicos indebidos para sí y/o para terceros (tales como otras personas físicas y jurídicas, fondos de inversión) y/o la provisión de información privilegiada en franca incompatibilidad con sus deberes funcionales”. Acusaba a los funcionarios de administrar las divisas en forma discrecional y fraudulenta, al imposibilitar su control y trazabilidad.
La acusación se basaba, además, en informes demoledores de la Auditoría General de la Nación (AGN) y la Sindicatura General de la Nación (SIGEN). Este último organismo cuantificó el perjuicio al Estado en por lo menos 29.618 millones de dólares. Pleé eludió referirse a ese análisis y, respecto del informe de la AGN, solo reparó en las diferencias de opinión entre sus integrantes, sin mencionar que las conclusiones del estudio eran contundentes.
El cierre de esta causa llega, además, mientras el dispositivo mediático-judicial macri-mileísta intenta apurar la instalación del nuevo juicio contra Cristina Fernández de Kirchner y su hijo Máximo (Hotesur-Los Sauces). Los jueces de Casación y Pleé son los mismos que fueron tomando decisiones estratégicas para acorralar a la expresidenta en otros casos, como el del Memorándum. Todo coincide con un momento de buenas encuestas para el peronismo.