Durante El Niño, el debilitamiento de los vientos alisios reduce el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie. Esa modificación puede disminuir la cantidad de fitoplancton y repercutir en otras especies que dependen de él para alimentarse.
El satélite PACE , lanzado en 2024, permite analizar la coloración del océano mediante distintas longitudes de onda de luz y monitorear cambios en el fitoplancton. Los mapas de 2026 muestran una contracción de la franja verde que suele extenderse a lo largo del ecuador en el Pacífico occidental.
La NASA mantendrá el seguimiento de estas señales mediante su flota de satélites de observación de la Tierra. El objetivo es comprender mejor la evolución de El Niño y los mecanismos por los que un cambio en las condiciones oceánicas puede repercutir en el clima de distintas regiones del planeta.