En 2024, Acindar produjo apenas 600 mil toneladas de acero, la mitad de lo alcanzado en 2023, cuando se superó el 1,2 millón. “En un año normal, tirando a bajo, se producen alrededor de un millón”, admitieron desde la propia compañía.
La paralización de la obra pública nacional, denunciada por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), redujo drásticamente la demanda de acero y frenado cualquier expectativa de recuperación para los sectores metalúrgico y manufacturero. Según uno de los últimos informes de la Cámara Argentina del Acero, la producción de acero crudo alcanzó 320.100 toneladas en junio, con una baja mensual del 8,6%, aunque con un repunte interanual del 16,5%.
A la debilidad del mercado interno se suma la presión de las importaciones, principalmente desde China y Brasil. Con menos trabas burocráticas, ingresan al país acero, aluminio y materiales de construcción a precios más bajos que los nacionales.
Durante junio, los laminados llegaron a 262.500 toneladas, lo que representó una caída del 20,9% respecto de mayo, pero una mejora del 12,2% en comparación con igual mes de 2024. Desde el sector advirtieron que “estos números son sin tener todavía el impacto de la apertura de las importaciones, con China como principal competidor”.