Las denuncias también alcanzan a quienes todavía trabajan en la fábrica. Los operarios afirman que reciben sus salarios de manera fraccionada, que no perciben los aumentos establecidos en las paritarias y que sufren descuentos que, según sostienen, no tienen explicaciones claras. “Los que estamos fuimos perjudicados; los que fueron despedidos y nosotros, estando trabajando, estamos en la misma situación, casi como los despedidos”, afirmó uno de los trabajadores durante la protesta frente a la planta.
A ese escenario se sumó la paralización de la producción durante esta semana por falta de azúcar, un insumo esencial para la fabricación de caramelos. La interrupción alimentó los temores sobre la continuidad de la actividad y la posibilidad de nuevas cesantías. Los trabajadores, además, cuestionan que las dificultades laborales convivan con lo que describen como un nivel significativo de comercialización. Según señalaron, la empresa declaró haber vendido 120.000 toneladas de producto y tendría previsto instalar una nueva máquina para fabricar gomitas.