Irán, según advirtió, "se vengará de cualquiera que haya manchado sus manos con la sangre del pueblo iraní". Según el ministro, el 70 por ciento de la población considera que el origen de las protestas son imposiciones externas y que el 30 por ciento las atribuye a motivos económicos.
A su vez, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, informó que las comunicaciones entre Araqchi y el enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, siguen abiertas y que los contactos también siguen abiertos a través de Suiza, intermediario tradicional.
El grupo de derechos humanos HRANA, con sede en Estados Unidos, expresó que había verificado la muerte de 490 manifestantes y 48 agentes de seguridad, con más de 10.600 personas arrestadas, aunque hay dificultad para chequear las cifras dadas las dificultades en la obtención de información con el apagón de internet impuesto en Irán desde el jueves.