La distribución territorial de las suspensiones refuerza esta lectura. El cordón industrial del sur de Santa Fe concentra buena parte de los casos. En esa zona, una parada de planta no afecta solo a los operarios directos. Impacta en proveedores, transporte, comercios y talleres que dependen del ritmo de las fábricas. La suspensión del salario industrial se traslada al barrio y se refleja en un consumo más bajo.
Genesini distinguió, además, dos tipos de conflictos: por un lado, las crisis productivas, donde el empleo se administra con esquemas rotativos. Por otro, las crisis de cumplimiento, donde el problema ya no es la falta de demanda sino el incumplimiento de acuerdos laborales. En este segundo grupo aparecen situaciones como la de Vassalli, con deudas salariales, o el frigorífico Euro, paralizado y ocupado por sus trabajadores ante promesas de traspaso que no se concretaron. La empresa láctea Verónica fue mencionada en la misma lógica. En estos casos, la discusión deja de ser productiva y pasa a ser jurídica: quién garantiza los salarios y las condiciones pactadas.
En el primer grupo, Acindar renovó con la UOM Villa Constitución un esquema de suspensiones rotativas que se activa según la necesidad productiva. Electrolux cerró un acuerdo similar hacia fines de 2025, vigente hasta el 4 de enero, sin definiciones públicas sobre su continuidad. En ambos casos, el empleo se sostiene mediante acuerdos que evitan el despido, pero no generan expansión ni estabilidad de ingresos. La obra pública provincial aparece como el principal amortiguador que exhibe Santa Fe. A septiembre de 2025, la construcción registraba 36 mil puestos de trabajo, con un aumento interanual.