Bailarines; mujeres y hombres; que dejarán el alma en cada paso de la danza y del baile. Lo que se vivió en las dos primeras jornadas; 30 y 31 de enero; fue una fiesta única y esplendorosa. El espectáculo en ambas noches contagió un auténtico mar de colores.
El empuje arrollador de Sapucay y de Yasí Porá encendió el ritmo con un despliegue majestuoso por parte de cada una de estas comparsas. Lo cierto es que la combinación fue perfecta y General San Martín volvió a confirmar que sus corsos laten con fuerza propia.
Un combo de bellas mujeres con brillantes trajes, espléndidas carrozas y el humor de las murgas fueron los factores centrales y lo serán en esta segunda semana una puesta escénica y emoción popular que despierta aplausos y ovaciones.