En la Casa Rosada subrayan que la presencia de Milei apunta a consolidar su vínculo político con Trump y a fortalecer su perfil dentro del universo conservador estadounidense, donde el Presidente logró construir afinidad ideológica y visibilidad. Para el oficialismo, esa relación representa un activo estratégico en el actual tablero global.
El viaje se da en medio de negociaciones legislativas y reformas económicas en marcha. En el Gobierno sostienen que el respaldo externo y la estabilidad macroeconómica son condiciones necesarias para atraer inversiones y sostener expectativas financieras.
En tanto, la convocatoria, impulsada por sectores republicanos, contó con una asistencia acotada y generó cuestionamientos por ausencias de peso en el escenario internacional. Europa, Rusia, China, Brasil y México, entre otros actores centrales, declinaron la invitación.