Su aliado en la región, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, descartó la idea de un conflicto a largo plazo. "Dije que podría ser rápido y decisivo. Puede que tome algún tiempo, pero no años. No es una guerra interminable", afirmó a Fox News. Sin embargo, sí es una guerra en expansión.
La operación Furia Épica, que comenzó el sábado con ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre Irán, ya afecta en diferentes medidas a Líbano, Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes, Egipto, Jordania, Qatar, Irak, Bahréin, Siria y Omán, que sufren tanto ataques directos como consecuencias económicas.
Los gobiernos de Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia y otras naciones recomendaron a sus ciudadanos que abandonen la región. Ante el cierre de aeropuertos y la suspensión de viajes comerciales, muchos han organizado sus propios vuelos de repatriación.
El foco de la guerra sigue concentrado en Irán, donde ya han muerto casi 800 personas, según informó la agencia AP. Una de ellas fue el líder supremo, Alí Khamenei: medios locales informaron que será reemplazado en el cargo por su hijo, Motjaba, quien fue designado este martes por la Asamblea de Expertos.
Desde la Casa Blanca, Trump sostuvo que "alguien desde dentro" del régimen sería la mejor opción para tomar el poder, aunque reconoció que "la gente que teníamos en mente está muerta". "Supongo que el peor de los casos sería hacer esto, y luego alguien que es tan malo como la persona anterior toma el control, ¿verdad? Eso podría pasar. No queremos que eso pase", concluyó.
Sin embargo, Washington advirtió que el objetivo de la guerra no es el cambio de régimen, sino destruir el programa nuclear y de misiles de Irán, además de garantizar que no pueda seguir apoyando a grupos armados como Hamás y Hezbolá. Incluso, en declaraciones al New York Post, Trump señaló que no descarta la posibilidad de enviar tropas sobre el terreno.