Pero un colaborador de la exministra confirmó a LPO que "ella piensa que el 51 por ciento de los votos de la elección porteña son propios, y por eso va a seguir yendo para adelante".
Sin embargo, la ex ministra empezó a despertar recelos entre sus compañeros de bloque. "Los peronistas tienen su oficina del bloque para cuando, en el medio de una sesión, se quieren ir a descansar o comer un alfajor sin que los vean, los radicales lo mismo y hasta los del PRO, que son tres, tienen una, pero a nosotros nos dieron la vieja peluquería del Senado", se quejó un senador libertario, que lamentó la escasa muñeca de la ex ministra.
En efecto, Bullrich sólo consiguió para su bloque el Salón de las Mujeres, una habitación donde apenas cabe una mesa y un juego de sillas, que sirvió para hacer cortes de cabello a los legisladores antaño. "Ahí se dan discusiones de alta peluquería", ironizó un senador.