Un punto central lo constituye el gasto total de la Dirección Nacional de Vialidad que en 2025 cayó 72,3% contra 2023 en términos reales y fue el más bajo desde 2002. Si se compara con la situación previa al inicio de la gestión libertaria, mientras en ese entonces el 23% de las rutas nacionales estaba en mal estado, ahora ese guarismo escaló al 29% (+6 puntos porcentuales) como resultado de la política de desinversión en marcha.
En concreto, las estadísticas de 2019 revelan que ese año el 49,7% de los kilómetros relevados de rutas nacionales pavimentadas se encontraban en estado “bueno”, mientras que 24% estaban en situación “regular” y 26,3% en estado “malo”. En continuidad, en 2022, el informe al que accedió este medio indicó que el 54,9% de los kilómetros inspeccionados calificaban en buen estado, 23% en estado regular y la fracción de la red en estado “malo’’ se redujo a 23%. Los datos de la actual administración libertaria indican que la proporción de rutas en buen estado cayó al 47,5% (-7,4 puntos vs. 2022) mientras que 23,5% quedaron en estado regular y 29% en mal estado. En otras palabras, “ahora un tercio de la red está en malas condiciones y menos de la mitad de las rutas se encuentran en estado óptimo”.
Las cifras confirman, una vez más, que la desinversión y paralización de la obra pública forman parte de los pilares del ajuste fiscal que lleva adelante el gobierno libertario. El impacto concreto se traduce en menos rutas, viviendas, hospitales, escuelas y redes de servicios, muchas de las cuales quedaron frenadas o abandonadas, con consecuencias directas sobre la actividad económica y el desarrollo territorial del país. Lo anterior no es menor si se considera el efecto multiplicador que tiene la inversión estatal en la economía ya que, menos obra pública significa menor demanda en sectores industriales y de servicios, más desempleo en la construcción, y un freno al desarrollo productivo y territorial.
Más impuestos, menos obras
En el actual escenario de guerra en Medio Oriente, el impacto de la suba del combustible se sintió también a nivel local. La nafta súper llegó a $2.121 por litro a principios de abril y de este monto $366 son del impuesto a los combustibles. Al respecto, el monto que grava la nafta subió 118% en términos reales desde el inicio de la administración libertaria, pero el gasto de la Dirección Nacional de Vialidad cayó y el estado de las rutas empeoró.
Así lo evidenció un documento del IAG que evidenció que la gestión de Milei aumentó sistemáticamente el impuesto fijo a los combustibles por encima de la inflación al punto de que pasó de representar el 10% al 20% del precio final que paga el usuario en el surtidor.
Sin embargo, pese a ser el impuesto cuya recaudación más creció desde el cambio de gestión, el Gobierno utilizó menos de la mitad de lo recaudado por el impuesto a los combustibles, para su fin específico: inversión en rutas nacionales. Concretamente, una parte de lo recaudado (el 28,5%) debe ir por ley a mantener la infraestructura de transporte nacional. Particularmente el 14,25% debe dedicarse a la manutención del sistema vial nacional, pero esto no sucedió ya que se detectaron cerca de $600.000 millones sin ejecutar.
Los economistas explicaron que el gasto que hace Vialidad a cuenta de la fuente de ingresos de fideicomisos (fuente 1.4 según el Informe del Jefe de Gabinete N° 140) no acompañó lo recaudado por el impuesto a los combustibles que debe dedicarse al mantenimiento del sistema vial nacional. Mientras que el 14,25% de lo recaudado por el impuesto desde el cambio de gestión totaliza un $1.518.401 millones (a precios de febrero 2026), la DNV gastó $920.578 millones, un 39,8% menos. “Esta diferencia ($598.021 millones) abulta el superávit del que el gobierno se jacta, pero hace que el estado de las rutas empeore cada vez más”, aseguraron.
El “salto cuántico” prometido por el oficialismo contrasta con una dinámica de desinversión profunda, donde el equilibrio fiscal se construye a costa de menos obra pública, menos empleo y un deterioro creciente de la infraestructura que deberia sostener la producción y mejorar la vida cotidiana