La posición histórica de la Argentina ha sido la neutralidad, que durante la Segunda Guerra Mundial -1939 a 1945- permitió sostener la paz y la prosperidad económica de nuestros pueblos. Hoy el Atlántico Sur y los recursos estratégicos del Norte Grande, como el litio, el agua, los alimentos y la energía, vuelven a colocar a la región en el centro de disputas globales.
Hechos recientes como la visita del Canciller del Reino Unido a las Islas Malvinas en febrero de 2024 y la presencia de la Jefa del Comando Sur de http://EE.UU. en Ushuaia, sumados al nivel de alerta “alto” declarado por Nación en la Triple Frontera, refuerzan la necesidad de una posición clara: defender la paz, la integración y la prosperidad económica de nuestras provincias.
“Las situaciones de beligerancia atentan contra la integración y el desarrollo. Las provincias del Norte Grande tienen en abundancia lo que más escasea en guerra: alimentos, agua potable y combustibles. Nuestro deber es proteger esos recursos y a nuestra gente”.
Esta decisión se inscribe en el mandato de representar a los chaqueños sin ataduras a estructuras históricas, optimizando recursos y transparentando cada decisión. “La paz es también eficiencia: es cuidar lo que tenemos y no hipotecar el futuro de la región en conflictos ajenos”.