Así, después de 45 años de pleno funcionamiento la compañía tendrá que renegociar su deuda con sus acreedores bajo la supervisión de la Justicia.
A principios de marzo Mauro Galván, miembro de la Comisión Interna de Textilana, habló sobre la situación con el medio de Mar del Plata y remarcó que "la gente ya no está gastando absolutamente nada, y a eso hay que sumarle las importaciones".
"Los gerentes no saben bien lo que va a suceder porque se están cerrando las ventanas de crédito. Esto no solo afecta a las cerca de 300 personas que trabajan ahí, sino a 300 familias", se refirió Galván al plantel que tenía entonces la fábrica.