POLITICA “ARGENTINA SERÁ PRÓSPERA”, LA PELIGROSA PROMESA SUBLIMINAL DE MILEI QUE ATRAPÓ A PETER THIEL
25/06/2026
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Cuando falta un año y medio para terminar su mandato, el Presidente
Javier Milei se apresta a ensamblar las piezas de política pública que
consoliden su modelo de “soberanía flexible” para la Argentina. Es,
también, una apuesta meditada para su futuro personal.
El Estado cede parte de su autoridad territorial y concede márgenes al
nuevo capital trasnacional, liviano y meteórico, mediante un repliegue
en el resguardo de recursos naturales y sectores críticos, en los que
además se desincentiva oficialmente la inversión argentina.
El plan se asienta en la articulación de cuatro iniciativas. La modificación
a la Ley de Glaciares, la reforma de la Ley de Tierras, el Super RIGI y
la modificación de la Ley de Sociedades Comerciales no son piezas
“sueltas”; más bien, se enlazan para consolidar un verdadero programa
articulado de políticas, análogo al “ZEDE”, el plan de Zonas de Empleo
y Desarrollo Económico ejecutado en Honduras.
Con el declarado objetivo de “atraer inversiones”, hace más de 15 años
se generó en ese país centroamericano -mediante reformas de la
constitución y leyes específicas- un virtual “oasis” normativo, con reglas
administrativas y regulatorias propias, sistemas tributarios especiales y
mecanismos diferenciados para la resolución de conflictos.
Lo que para sus impulsores constituía una innovadora estrategia de
crecimiento económico, terminó significando un pasaporte diplomático a la privatización parcial de funciones y responsabilidades soberanas
del Estado hondureño.
Las ZEDE tenían facultades mucho más amplias que una zona franca
tradicional, a punto tal que algunos especialistas llegaron a calificarlas
como “jurisdicciones semiautónomas dentro del Estado hondureño”.
Un puñado de “no-estados” en las márgenes del Estado.
El más emblemático de los proyectos que se implementaron en el marco
de las ZEDE fue “Próspera”, instalado en la isla de Roatán, que buscó
constituirse en una plataforma para atraer inversiones globales
mediante reglas “estables”, bajos costos regulatorios y una
administración pública en extremo simplificada.
El modelo no se limitaba a ofrecer beneficios impositivos, también
establecía regulaciones económicas diferenciadas, celebraba contratos
de estabilidad jurídica con inversores y definía sus propias reglas
específicas para habilitaciones, construcción, desarrollo de actividades
empresariales y funcionamiento de servicios.
En el fondo, se pretendía garantizar inversiones neutralizando la
percepción de riesgos regulatorios, burocráticos o judiciales.
En Argentina, el Presidente y sus ministros apelan regularmente a la
promesa de que “Argentina será próspera”. Esa consigna atrapó a Peter
Thiel, el multimillonario germano-estadounidense que cofundó PayPal y
Palantir, compró casa en Buenos Aires y simula vivir en Argentina.
Pero es hora de que la política deje de dormir, de mirar la realidad
segmentada, y decodifique el metamensaje: “Argentina será Próspera”,
con mayúscula.
Esa “Próspera argentina” (mayúscula primero y minúscula después) es
la antítesis de “la Argentina grande con que San Martín soñó”. Sin
embargo, en su viabilidad legislativa y política ya tienen mucho que ver algunos gobernadores y legisladores “justicialistas” que se abrazaron al
modelo de Milei, como Gustavo Sáenz (Salta), Osvaldo Jaldo
(Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca).
El símil al dispositivo ZEDE hondureño se construye en nuestro país
vinculando los cambios en la ley de glaciares, las modificaciones a la
ley de tierras, el denominado “Super RIGI” y la modificación a la ley de
sociedades comerciales.
Bajo ese paradigma, hasta puede haber lugar para la ambición política
de un entendimiento indigno por las Islas Malvinas, bajo la convicción
mileísta de que los isleños tienen derecho a la autodeterminación y las
compañías trasnacionales necesitan mayores incentivos para la
inversión.
Modificaciones a la Ley de Glaciares
La modificación a la Ley de Glaciares es una punta del ovillo para llegar
a la hondureña “Próspera”.
La norma había sido sancionada en Argentina en 2010 con el objetivo
de proteger los glaciares y el ambiente periglacial como reservas
estratégicas de agua, pero su modificación respondió a la lógica
libertaria de quitarle componentes que el Gobierno percibe como
excesivamente restrictivos y limitantes para proyectos de inversión.
Con ese enfoque, en 2026 Milei logró reducir el alcance de las áreas
protegidas limitando el cuidado estricto a los glaciares y ambientes
periglaciares con función hídrica “relevante” o “comprobada”, dos
inaceptables eufemismos.
También otorgó a las provincias un papel mucho más amplio en la
determinación de las zonas que quedarán protegidas y las que podrán
habilitarse para actividades productivas.
Así, Argentina mutó de un paradigma de protección amplia y preventiva
a un esquema focalizado, con mayor participación provincial y mayores
posibilidades para las actividades extractivas en zonas cordilleranas.
El Súper RIGI
Anunciado por el Presidente desde un avión mientras regresaba de
Estados Unidos, el “Súper RIGI” es un proyecto de ley que amplía y
profundiza los beneficios del RIGI original, que estaba pensado
principalmente para minería, energía, petróleo, gas e infraestructura.
El Súper RIGI, en cambio, apunta traccionar inversiones masivas en
industrias nuevas o menos desarrolladas para la Argentina, como la
Inteligencia Artificial, los Centros de Datos, la industria de
Los cambios en la Ley de Tierras
A través del artículo 154 del Decreto de Necesidad y Urgencia 70/2023,
Milei dispuso la derogación completa de la Ley 26.737.
El doble propósito que el gobierno libertario ni siquiera disimuló fue
pulverizar el límite del 15% de tierras rurales en manos extranjeras y
terminar con las prohibiciones para extranjeros sobre determinadas
tierras vinculadas a grandes cuerpos de agua.
Empantanada la derogación en idas y vueltas judiciales, el gobierno de
La Libertad Avanza sostiene que la Ley de Tierras desalienta
inversiones y dificulta proyectos agropecuarios, forestales y logísticos.
El objetivo de Milei no es flexibilizar parcialmente la norma, sino sustituir
un régimen restrictivo por otro de libre adquisición, sujeto a las reglas
generales del mercado.
En Estados Unidos, más de la mitad de los estados mantienen
limitaciones a la propiedad de tierras por parte de extranjeros cuando,
por ejemplo, se trata de zonas agrícolas o cercanas a bases militares.
semiconductores, la biotecnología avanzada o la fabricación de
vehículos eléctricos. Otra vez, Peter Thiel.
El menú de obsequios pergeñado para movilizar decisiones de inversión
en esos sectores resulta impactante: fuerte reducción del impuesto a las
ganancias; estabilidad tributaria, cambiaria y regulatoria durante 30
años; libre y progresiva disponibilidad de divisas; retenciones cero;
amortización acelerada de inversiones y reducción de contribuciones
patronales.
Eso es lo que soñó Demian Reidel cuando propuso electrificar el mundo
desde algún rincón patagónico. Después, las sospechas de corrupción
lo arrastraron fuera del Estado y ahora sigue peleando contra sí mismo.
Ya quisieran las 550.000 pymes que hoy galguean en Argentina tener
acceso a una cuarta parte de esas ventajas. Pero están condenadas a
seguir siendo indetectables para el sonar del rústico radar libertario, en
una administración convencida de que “la mejor política industrial es la
que no existe”.
Reforma a la Ley de Sociedades Comerciales
La propuesta de reforma a la Ley General de Sociedades” (Ley 19.550),
forma parte de la agenda de desregulación que desvela al Ministro
Federico Sturzenegger, invariablemente ocupado de que puedan estar
mucho mejor quienes siempre han estado muy bien.
La filosofía general de la iniciativa es que el Estado intervenga mucho
menos en el modo en que los privados organizan sus negocios,
garantizando que los socios tengan más libertad para definir las reglas
de funcionamiento de sus compañías.
Alejandro “Topo” Rodríguez
Director
Instituto Consenso Fede
El proyecto también incluye facilidades para sociedades extranjeras que
quieran operar en Argentina y amplía mecanismos de arbitraje privado
para resolver conflictos empresariales.
Respecto de ese último aspecto, alarma que la norma conceda a ciertos
conflictos internos de una sociedad la posibilidad de ser resueltos bajo
derecho extranjero.
Las voces libertarias más comprometidas argumentan que eso acercará
a la Argentina a estándares internacionales utilizados por grandes
inversores, pero no hay prueba empírica de que así funcionen los
sistemas exitosos de incentivos.
Así, el hermano de Karina Milei va puliendo la panoplia de su brillante
creación. Una “Próspera” argentina, que es un modelo social,
económico y político en sí mismo, pero que también constituye una
apuesta a tener una vida próspera después del poder.
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