El Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) ha estado difundiendo el boletín «Panel El Niño 2026-2027» con el propósito de entender el alcance del fenómeno.
Dicha propuesta agrupa a la Secretaría Nacional de Protección y Defensa Civil, el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet), el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais (Inpe), el Centro Nacional de Monitoramento e Alertas de Desastres Naturais (Cemaden), la Agencia Nacional de Aguas (ANA) y el Servicio Geológico Brasileño.
En el mundo entero, el promedio del índice Niño 3.4 —la zona principal de monitoreo— ha llegado a ser de 2,1 °C, cifra que se considera una «anomalía absoluta». En esta circunstancia, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI), perteneciente a la Universidad de Columbia, calcula que entre octubre y diciembre de 2026 se dará el pico del fenómeno.
Con el objetivo de prever las consecuencias de un eventual fenómeno de El Niño durante la campaña agrícola 2026/27, el Gobierno brasileño implementó un plan de monitoreo intensificado.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería (Mapa) ha diseñado la estrategia con el objetivo de minimizar los peligros para los productores a través de medidas preventivas, una valoración de los seguros rurales y un monitoreo continuo sobre las potenciales consecuencias en términos del costo de producción y el precio de los alimentos.
Las medidas se toman después de que las entidades meteorológicas alertaran acerca de una alta posibilidad de que El Niño se intensifique entre los meses de julio y septiembre, lo cual podría alterar los patrones de temperaturas y precipitaciones en diversas zonas agrícolas de la nación brasileña.