El batacazo de Flávio se dio sobre todo porque el ultraderechista venció en todas las regiones del país menos en el nordeste, que le garantizó una sobrevida a Lula. Por eso, en su discurso, el actual mandatario ya empezó a delinear su estrategia de cara al balotaje. Citó varias veces a su vicepresidente Geraldo Alckmin, ex gobernador de San Pablo, un conservador, con el cual intentará rescatar el voto de la centroderecha moderada.
Pero aún si gana en el balotaje, la primera vuelta deja un escenario político muy complicado para Lula. Su partido, el PT, logró reelegir tres gobernadores en Bahía, Ceará y Piauí y disputará una segunda vuelta para mantener Rio Grande do Norte, todos estados del noreste. En Río de Janeiro, en cambio, el bolsonarista ignoto Leandro Ruas, un ex comisario del Partido Liberal, dio el batacazo al llegar al 49% frente al que era favorito, el intendente de Río de Janeiro, Eduardo Paes, del centrista PSD y que iba en alianza con Lula.
En San Pablo, el estado más poblado y rico del país, logró reelegir el bolsonarista Tarcísio de Freitas, del partido Republicanos, la fuerza de la evangelista Iglesia Universal, con el 62 % de los votos contra el 35 % del ex ministro de Economía de Lula Fernando Haddad. Freitas se posiciona para ser un presidenciable en 2030. De la misma forma que dentro del PT se posicionan como aspirantes a la renovación en 2030 los reelectos Jerónimo Rodrigues, del estado de Bahía; Rafael Fonteles, de Piauí, y Elmano de Freitas, de Ceará.
También el bolsonarismo se quedó con un distrito clave, Minas Gerais. Allí ganó Flávio pero ganó la gobernación el diputado Cleitinho, también de Republicanos. Un mal trago para Lula fue la arrrasadora victoria por 50,1% de los votos de su ex carcelero, Sergio Moro, del Partido Liberal. Moro gobernará Paraná.
En una elección marcada por la interferencia estadounidense de Trump y las big techs aliadas a la familia Bolsonaro, el Senado ha quedado controlado por el Partido Liberal, que tendrá 29 escaños de los 81 más una mayoría con sus tradicionales aliados. También el partido ganó al menos 121 bancas en Diputados. Será la primera minoría de la Cámara Baja, aunque todavía no se han definido los porcentajes de esta elección.
El segundo puesto logrado por Lula lo coloca de nuevo a sus inicios como candidato. Fue segundo ante Fernando Collor de Mello en 1989 y derrotado en primera vuelta en 1994 y 1998 por Fernando Henrique Cardoso. Y, hasta el momento, nadie ha podido dar vuelta en el balotaje partiendo del segundo puesto.
En cambio, los grandes vencedores fueron los Bolsonaro, sobre todo porque la victoria no prevista por las encuestas de Flávio estuvo acompañada por la llegada al senado de su hermano Carlos Bolsonaro, electo por Santa Catarina. Otro hijo de Jair, Renán Bolsonaro, fue elegido diputado federal también por Santa Catarina.
El clan Bolsonaro se anotó una tercera victoria. Una de las protagonistas de la primera vuelta, sin dudas, fue Michelle Bolsonaro, electa con récord de votos como senadora por Brasilia. Ella, que vive en un barrio cerrado con su marido en prisión domiciliaria, es también una de las presidenciables para 2030.
Pero una eventual victoria de Flavio, si consigue los tres puntos necesarios para vencer a Lula y acceder a la presidencia a partir del 5 de diciembre, abrirá las puertas a un cambio aún más profundo del escenario político. Su padre Jair será indultado y gran parte de la derecha podrá, también, ejecutar lo prometido: destituir al juez Alexandre de Moraes de la corte, el instructor del caso que condenó por golpismo a Bolsonaro y a más de 30 integrantes de su gobierno.