Buteler observó que el balance cambiario muestra un fuerte ingreso de dólares provenientes de las exportaciones, mientras las restricciones que todavía pesan sobre las empresas mantienen contenida una parte de la demanda. Sin embargo, advirtió "la demanda puede comenzar a reaccionar" y trasladarse hacia los dólares financieros. La diferencia entre ambos mercados podría ampliarse a medida que se acerque el calendario electoral.
Los números muestran esa divergencia. Mientras el mayorista se ubicó este jueves en torno a los 1.526 pesos, el contado con liquidación llegó a 1.636,52 pesos. La distancia fue de unos 110 pesos, equivalente a una brecha del 7,2%. El MEP operó alrededor de los 1.547,78 pesos. En lo que va del año, el mayorista acumula una suba cercana al 4,9%, mientras el CCL avanzó aproximadamente un 7,6%. La presión todavía no se traduce en un salto del dólar oficial, pero aparece con mayor claridad en los financieros.
El problema para Caputo es que las dos presiones se alimentan. La desconfianza sobre la capacidad de pago castiga los bonos y eleva el riesgo país. Al mismo tiempo, la búsqueda de cobertura presiona sobre los dólares financieros y obliga al Gobierno a intervenir para defender su principal ancla antiinflacionaria.