El lunes 5 de octubre, la tasa de riesgo país había perforado el piso de los 600 puntos tras el apoyo para Argentina por parte del secretario del Tesoro, Scott Bessent y el triunfo de Flávio Bolsonaro en las primera vuelta electoral en Brasil. Nueve jornadas después, la falta de interés por los títulos de deuda argentinos, y las malas perspectivas de la economía, hicieron que, tras cinco ruedas de baja consecutiva, el riesgo volviera colocarse por encima de ese nivel, más precisamente a 611 puntos, con una suba del 2% respecto al martes.
Entre los bonos más afectados se destacó el Global 2046, con una baja del 0,93%, seguido por el Global 2041, 0,71%; y el Bonar 2035, 0,68%.
La posibilidad de que la inflación en Estados Unidos sea mayor de la esperada hizo que los inversores dejaran sus posiciones en los títulos de deuda de mayor riesgo y se volcaran a posiciones más seguras.
Tampoco ayudó a consolidar la recuperación de los títulos la perspectiva de que en Argentina la actividad económica del tercer trimestre mostrará una caída respecto a la del segundo, encadenando así seis meses de baja, según las consultoras privadas.
Eso se reflejo en el hecho de que la cantidad de empresas con dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras continuó en aumento.
En agosto, otras 1.937 firmas ingresaron en mora y el universo de compañías con atrasos de pagos en el sistema bancario llegó a 58.982, un incremento del 53% en los últimos 12 meses, según el informe de Fidelitas.
En el caso de los CUITs de personas físicas con algún grado de mora, el informe registró una baja de 6.369.815 a 6.302.536, equivalente al 1,1%. La mejora estuvo concentrada en la mora temprana, correspondiente a la situación 2, que retrocedió 8,9%. Sin embargo, la evolución de los casos más graves evidencia que las dificultades de pago persisten.