La causa Adorni tuvo un ritmo infernal durante los primeros meses, cuando todavía era jefe de gabinete. Un ritmo impropio de la habitual parsimonia de Comodoro Py para investigar al poder de turno. A diario había novedades escandalosas sobre las travesuras patrimoniales de Adorni, que casualmente trascendían de manera inmediata a los medios.
Pero esa maquinaria se frenó una vez que Adorni dejó el gobierno. Pollicita -que tenía delegada la investigación- insistió con el requerimiento de información patrimonial al ex jefe de gabinete, pero el juez Ariel Lijo le extendió los plazos todo lo que pudo. Fuentes judiciales contaron en ese momento a LPO que el fiscal estaba en contra de regalarle más tiempo a Adorni.
El dictamen de Pollicita es un giro notable con lo que sostenían en off absolutamente todas las fuentes de Comodoro Py vinculadas a la causa: a Adorni no le cerraban los números. Incluso en el requerimiento de información patrimonial, la fiscalía exponía dudas sobre una larga serie de inconsistencias de Adorni y su esposa.
Ahora, la definición quedará en manos del juez Ariel Lijo, que deberá resolver si acepta que abandonar la investigación por enriquecimiento ilícito y mandar la causa al fuero penal económico.