Además, Lipcovich explicó que las personas afectadas por esta decisión son "técnicas y profesionales de distintos sectores (laboratorio, pediatría, kinesiología, entre otros). Ya eran víctimas de un fraude laboral hace años, porque a pesar de concurrir a cubrir guardias sistemática y regularmente, tenían un contrato anual sin derecho a enfermedad o vacaciones pagas". "En vez de regularizar esa situación, los funcionarios de Milei y Lugones rescinden todos los contratos y someten a trabajadores de la salud a la extorsión de transformarse en monotributistas o quedar en la calle", continuó y añadió: "Tratan como basura a profesionales altamente calificados que, por dar otro ejemplo, garantizaron los resultados virológicos en plena pandemia, o que hoy mismo son imprescindibles para el diagnóstico del sarampión u otras patologías. Así, se achica la capacidad operativa del hospital y se daña deliberadamente la salud de las y los pacientes".
El trabajador de la institución pediátrica opinó que “esta reforma laboral ‘de hecho’ se aplica con mecanismos dictatoriales", ya que las autoridades del hospital "impusieron la prohibición de difusión de sus actos de gestión, algo manifiestamente ilegal. Como es evidente, el ocultamiento es para encubrir todo tipo de atropellos, incluida la manipulación discrecional de los recursos hospitalarios".
"Los trabajadores y trabajadoras del Garrahan dimos muestra el año pasado de una enorme capacidad de organización y lucha, mediante la cual conquistamos el 61%. Nos vamos a organizar en asambleas para defender las condiciones de trabajo y la salud pública. Impulsamos, también, la lucha contra la reforma laboral. En nuestro caso, somos convocantes de la reunión pública en Parque Lezama el próximo 2 de febrero a las 17 para parar y movilizar el día que quieran tratar la reforma en el Senado”.