Ante la resolución judicial, Páez difundió un descargo a través de TikTok donde manifestó su temor ante el inminente traslado a un centro penitenciario. "Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando", denunció la letrada en el registro audiovisual.
La acusada cuestionó con firmeza el fundamento del fallo, argumentando que cumplió estrictamente con las exigencias del proceso legal. "Hay una orden de prisión preventiva para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día uno", afirmó para rebatir la justificación del riesgo de evasión.
Páez admitió que su conducta fue inapropiada, pero sostuvo que su reacción fue una respuesta a agresiones previas por parte del personal del local. Según su defensa, los trabajadores se burlaron de ella y sus amigas mientras realizaban gestos obscenos, lo que desencadenó el altercado que terminó en la denuncia por discriminación racial.
La decisión de la justicia brasileña se encuadra en el endurecimiento de las penas por injuria racial, delito que en ese país ya no permite el pago de fianza para la libertad provision